
Hola, soy Arlene.
Me conocen como Arlen, Arlin y Arlene. Y cuando me preguntan cómo prefiero que me llamen, siempre respondo que me da igual, que como quieran. Esa indecisión también se refleja bastante bien en mi vida: no me defino fácilmente y, como dice la canción, pues todo depende.
Nací en la coqueta Tijuana, al norte de México, y vivo en Barcelona desde. Llegué con la intención de estudiar un máster y volver. Digamos que la segunda parte del plan se fue complicando y aquí sigo, acumulando años, costumbres y palabras que ya no sé muy bien de qué lado de mi vida aprendí.
Cuándo es ahorita
En Tijuana decimos “ahorita vengo” para avisar que cruzamos al otro lado y volvemos. El otro lado es Estados Unidos: está ahí, después de una fila que puede durar quince minutos o cuatro horas, según el día, la hora y el humor de la frontera.
Yo dije “ahorita vengo” y terminé en Barcelona. Así somos en México con el ahorita, es una cosa que abarca una línea de tiempo indefinido, pero que todos y todas la entendemos… bueno, en México.
Este blog comenzó como un espacio de viajes, cuando viajar ocupaba buena parte de mi vida y de mi trabajo. Con los años fue cambiando conmigo. Dejé de escribir únicamente sobre los lugares a los que iba y empecé a escribir sobre lo que significa vivir lejos, regresar, pertenecer y descubrir que un sitio nuevo también puede volverse tuyo, aunque extrajera serás siempre.
De morrita me gustaba escribir cartas y llenar cuadernos con pensamientos. Conforme crecí, dejé de hacerlo. Supongo que Ahorita Vengo también es una forma de regresar a eso: escribir para entender qué pienso, guardar lo que estoy viviendo y fijarme en esas cosas pequeñas que quizá a nadie más le parecían tan importantes.
Qué vas a leer aquí

Escribo sobre migración, identidad y vida cotidiana. Sobre Tijuana y Barcelona; sobre ser mexicana después de tantos años fuera y sobre todas las costumbres españolas que se me han ido pegando.
También escribo sobre amistad, sobre ciudades, viajes, cultura y las contradicciones de intentar construir una vida adulta sin tener muy claro cómo se supone que se hace eso. Yo me sigo sintiendo como de 35…
No tengo grandes respuestas. Tengo historias, muchas preguntas, contradicciones y cierta obsesión por observar lo que ocurre alrededor y darle vueltas hasta convertirlo en texto.
También escribo la newsletter ¿En qué momento le dije sí a ser mamá?, donde hablo de maternidad con humor, cansancio y bastante menos solemnidad de la que suele acompañar al tema y claro, como mamá migrante.
Cuando no estoy escribiendo aquí, trabajo como consultora de comunicación estratégica en MESTISSA. Durante doce años también fui fundadora y directora editorial de Viaje con Escalas, una revista digital que reunió a más de treinta colaboradores de distintos países y que hoy permanece como archivo editorial.
Así que aquí me encuentras: con un pie en el mundo de la comunicación, buscando claridad, criterio y estructura, y con el otro en este blog, escribiendo desde un lugar más personal. Pero, en todo ecosistema digital, en realidad, lo mismo: observar, ordenar y contar historias.

Por eso escribo este diario: para guardar la vida antes de entenderla. A veces vuelvo, me leo y descubro que la respuesta ya estaba ahí, escondida entre líneas. Como cuando encuentras una foto vieja y ves algo de ti que antes no sabías nombrar.
