Las piscinas municipales de España ¡lujazo!

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La piscina municipal más grande de Europa está en España. Mide 85 metros y medio de largo y 19 de ancho, y se alimenta de agua de río. Se encuentra en Orcera, un pintoresco pueblo de Jaén en Andalucía, con una población de 1,750 personas. Es decir, que prácticamente todo el pueblo podría disfrutar de esta impresionante alberca, que tiene una capacidad de hasta 1,250 personas.

Los veranos en Barcelona han pasado de la playa a las piscinas, especialmente con la llegada de mi hijo. El año pasado, por ejemplo, fui a la piscina municipal más veces que en todos los años anteriores combinados. Recuerdo haber subido una foto a Instagram con la leyenda: «Señora que se pasa el día en la piscina municipal, señora que se respeta». No imaginé que recibiría tantos comentarios de amistades que asocian la piscina con el verano. «¡Me has recordado toda mi infancia!» «¡Yo me la pasaba en las piscinas!» «¡Mi madre nos sacaba a rastras de la piscina!»

En este país, las piscinas no son cualquier cosa. Aunque España es famosa por su costa mediterránea, tanto en las zonas costeras como en el interior, las piscinas han sido una parte esencial de la cultura durante las últimas décadas. Hay más de un millón en todo el territorio. Si quisiera recorrer todas las albercas de Barcelona en un verano, me faltaría verano. Pero, además, ante mis ojos de extranjera, estos espacios parecen tenerlo todo: no es solo una piscina. Hay bares para comer o tomar algo, regaderas, baños, zonas de césped para que te adueñes de un pedacito e incluso, zonas de picnic, como es el caso de las piscinas de mi barrio. Pero es que además, hay otras con vistas espectaculares, debajo de un monasterio, en lo alto de una montaña o, ¿recuerdas la famosa imagen de los clavadistas de las Olimpiadas de 1992 en Barcelona con la Sagrada Familia de fondo? Es una alberca municipal, la de Montjuic.

Si bien es cierto que en agosto en España es un mes de vacaciones y que muchísimos locales comerciales cierran de dos a cuatro semanas, las albercas son un respiro para quienes se quedan, pero también para quienes se van al pueblo. Además, no solo las piscinas municipales son populares, también las de las comunidades residenciales tienen su protagonismo. Los compañeros de mi hijo cada rato lo invitan y hemos terminado haciendo un recorrido por las piscinas del barrio, algo muy al estilo Estados Unidos.  

Está claro que las albercas son una parte importante de la cultura española. Organizan eventos y actividades como clases de natación, aquagym, competiciones, fiestas temáticas y noches de cine al aire libre. Frente al calorón y la humedad, son un refugio refrescante y social.

De dónde viene la cultura de las albercas públicas en España

¡Todo comenzó con el Imperio Romano! Estos espacios se consideraban esenciales para la higiene personal y la salud, también el tema era bañarse, socializar y relajarse. Además, las termas eran lugares donde los romanos se reunían para discutir política y hacer negocios.

Durante la Edad Media, con la caída del Imperio Romano y el declive de las termas, el concepto de bañarse en albercas al aire libre se mantuvo vivo principalmente en España gracias a los baños árabes, una influencia de la cultura islámica que dejó huella en la península ibérica.

Los baños árabes eran considerados lugares de purificación y relajación, y su arquitectura incluía hermosos patios, fuentes y piscinas para sumergirse y disfrutar del agua. Incluso en Barcelona, existen estos espacios con aires más de spa, aunque en muchos casos mantienen su arquitectura original.

Durante el siglo XIX, fue cuando se construyeron en España las primeras piscinas modernas en clubes privados y resorts costeros, donde la élite social podía disfrutar del baño en una piscina exclusiva.

Pero al poco tiempo estos espacios se popularizaron y a medida que las ciudades crecían y la urbanización avanzaba, la necesidad de espacios públicos de recreación se hizo evidente. En muchas ciudades y pueblos, las piscinas municipales se construyeron como parte de la infraestructura del barrio. Como si de una cancha de fútbol se tratara. 

Así que, como parte de mi perpetua inmersión cultural,  ¡verano es igual a playita pero también a la piscina! ¡Comper! 

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