Los Reyes Magos no son los mismo en México que en España

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Reyes magos españa y méxico


Nací en el norte de México, donde la única caravana que conocíamos en Tijuana era la de Coca Cola, que empezó a llegar cuando ya no era una niña. Para mí, los Reyes Magos eran un mito, hasta que viví en la Ciudad de México y descubrí que sí existían. Pero, desde que estoy en España, los Reyes Magos han adquirido un nuevo significado y ahora, ¡flipo en colores con ellos!

En México, escribimos cartas a Melchor, Gaspar y Baltasar, soñando con los regalos que queremos. Las dejamos en un zapato junto a la ventana o las enviamos al cielo en globos. Pero en España, los pajes reales recorren los barrios recogiendo cartas de los niños, creando un ambiente mágico con música, confeti y caramelos. Imagina la ilusión de dar tu carta a un emisario real a los cinco años.

Respecto a los nacimientos, en México el Niño Dios es el protagonista, ubicado en un pesebre que permanece vacío hasta el 25 de diciembre. En cambio, en España, el Niño Dios y el pesebre suelen venir juntos, y los niños mueven a los Reyes Magos más cerca cada día hasta el 6 de enero, cuando la verdadera fiesta comienza.

El roscón de Reyes en España es una delicia con sorpresas: una figurita de cerámica que te corona rey por un día y un haba que te puede costar pagar el roscón. En México, nuestra rosca esconde un Niño Dios y quien lo encuentra, tiene el honor de preparar los tamales para el Día de la Candelaria.

La Candelaria es una celebración importante tanto en México como en España, aunque se vive de manera diferente. En México, nos concentramos en disfrutar los tamales y el chocolate caliente, mientras que en España, particularmente en Tenerife, celebran a la Virgen de la Candelaria con fiestas paganas y populares.

Y finalmente, el comportamiento durante el año es crucial en ambos países. En México, aunque se amenace con la falta de regalos por mal comportamiento, siempre hay detalles para todos. En España, el Carbonero vigila y puede dejar carbón de azúcar a los niños que no se han portado bien. ¡Qué distinto sería si esta tradición llegase a México!

Entonces, mientras nos preparamos para otra jornada de Reyes Magos, recordemos: si este año te toca el haba en el roscón, considera que podrías ser el próximo candidato para una corona… aunque sea de cartón. Y si por algún capricho del destino, te encuentras con un pedazo de carbón de azúcar en tus zapatos, no lo veas como un castigo, sino como una oportunidad para empezar tu propia colección de dulces combustibles.

Al final, Reyes Magos o no, siempre hay algo que celebrar. Así que, ¡que no te sorprenda si el próximo año te toca ser el anfitrión de la fiesta de tamales! Y, por supuesto, si el Carbonero decide expandir sus fronteras y llega a México, bueno, al menos tendremos una excusa para ser un poco traviesos durante el año.

¡Felices Reyes Magos! Esperemos que sus camellos sean expertos en esquivar el tráfico, y que Melchor, Gaspar y Baltasar no confundan las cartas… porque todos sabemos que una carta extraviada podría significar una vida de colección de carbón de azúcar.

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